Durante décadas, la industria de los insumos agrícolas podía analizarse a través de categorías bien diferenciadas: protección de cultivos, nutrición vegetal, semillas y distribución. Esas fronteras son cada vez más difusas.
Los productos biológicos, la nutrición especializada, la aplicación de precisión, los datos y los nuevos modos de acción se integran cada vez más con la química tradicional de protección de cultivos. Al mismo tiempo, la economía de las explotaciones agrícolas, las presiones regulatorias y la exigencia de un retorno de la inversión (ROI) demostrable están transformando la forma en que las compañías compiten e invierten.
El resultado es una industria que entra en una nueva fase, en la que el liderazgo dependerá cada vez más de combinar productos y tecnología diferenciados con una eficacia probada, una distribución sólida y un valor medible en la explotación.
El futuro de los insumos agrícolas pasa cada vez más por la suma de biología y química, y no por la biología frente a la química.
Los productos biológicos se incorporan a las herramientas habituales
Los insumos biológicos llevan años pasando de ser una categoría de nicho a formar parte de la agricultura convencional, y esa transición se está acelerando. Las ventas mundiales de biológicos agrícolas se estimaron en unos 17.000 millones de dólares en 2025, mientras que el mercado estadounidense se estimó en más de 3.500 millones de dólares.¹ La encuesta CropLife 100 de 2025 reveló que el 56% de los principales distribuidores agrícolas de Estados Unidos registró un crecimiento en las ventas de productos biológicos durante la campaña de 2025.²
El panorama de proveedores también está cambiando. Corteva, BASF y Bayer figuran entre los proveedores de biológicos con mayor presencia entre los distribuidores agrícolas estadounidenses.³ Los biológicos, que surgieron como una alternativa disruptiva al margen de la protección de cultivos tradicional, forman parte cada vez más de las carteras de los grandes actores de ese mismo sector.
Sin embargo, la adopción depende en última instancia de la eficacia.
Los agricultores compran resultados, no tecnología. Los nuevos productos deben aumentar el rendimiento de los cultivos, mejorar la eficiencia de los nutrientes, gestionar las resistencias, mitigar el estrés o aportar, de un modo u otro, un retorno económico atractivo. Esa exigencia sigue siendo especialmente relevante para los biológicos. La encuesta sobre biológicos de CropLife de 2026 concluyó que el 39% de los encuestados señaló la confianza como la principal barrera para una adopción más amplia.³ Los medios del sector que se hicieron eco de la misma encuesta señalaron además que el 98% de los distribuidores afirmó que los biológicos se utilizan normalmente como complemento de los productos convencionales, no como sustitutos.⁴
Todo ello apunta hacia dónde se dirige el mercado: biología y química trabajando juntas para obtener mejores resultados.
Química + biología + tecnología
La química tradicional seguirá siendo esencial para la productividad agrícola mundial. Herbicidas, fungicidas e insecticidas protegen el rendimiento de los cultivos a una escala enorme, y las alternativas biológicas no han igualado la eficacia de los productos convencionales en muchas aplicaciones.
Lo que está cambiando es la definición de plataforma de insumos agrícolas.
Las compañías combinan cada vez más la química convencional con biológicos, nutrición especializada, tratamientos de semillas, aplicación de precisión, agronomía digital y tecnologías emergentes como el ARN de interferencia (RNAi) y los péptidos.
La tecnología también está cambiando la forma en que esos productos se desarrollan y se aplican. La inteligencia artificial puede acelerar el descubrimiento y la toma de decisiones agronómicas. La aplicación de precisión puede reducir la intensidad de uso de insumos. Los datos pueden mejorar las decisiones sobre qué producto aplicar, dónde, cuándo y en qué dosis.
El valor residirá cada vez más no solo en el producto, sino en el sistema que rodea su uso:
Química + biología + tecnología + distribución → ROI para el agricultor
Esta convergencia refuerza también el valor de la distribución. La agricultura sigue siendo un sector basado en las relaciones. Los agricultores confían en gran medida en distribuidores, agrónomos y proveedores de confianza a la hora de evaluar nuevos productos.
Para las compañías emergentes, el acceso a esas relaciones puede acelerar la comercialización. Para las empresas de insumos ya consolidadas, las tecnologías diferenciadas pueden incorporar innovación a los canales existentes sin tener que reproducir internamente años de I+D. Estas necesidades complementarias constituyen una base natural para las operaciones de M&A..
El M&A contribuirá a construir la próxima generación de plataformas de insumos agrícolas
Pocas compañías reúnen internamente todas estas capacidades. Por ello, el M&A debería seguir siendo una herramienta importante para reunirlas.
Las grandes compañías de insumos agrícolas pueden adquirir innovación, entrar en categorías atractivas y cubrir huecos en su cartera. Las compañías del middle market pueden ampliar su oferta de productos, su presencia geográfica y su relevancia para distribuidores y agricultores. El Private Equity puede construir plataformas en categorías especializadas y fragmentadas, en las que empresas en manos de sus fundadores cuentan con productos diferenciados y relaciones con clientes, pero pueden carecer de la infraestructura o del capital necesarios para crecer.
Esto refleja un cambio más amplio en el conjunto de la agricultura: el M&A consiste cada vez más en adquirir capacidades y no solo en ganar escala.
Livingstone considera que varias áreas deberían seguir mostrando un especial dinamismo:
- Protección biológica de cultivos y bioestimulantes
- Nutrición vegetal especializada
- Nuevas tecnologías y modos de acción para la protección de cultivos
- Tecnologías de precisión y de aplicación
- Plataformas de distribución y comercialización
La lógica variará en cada operación, pero el objetivo es cada vez más similar: reunir capacidades diferenciadas más rápido de lo que podrían desarrollarse de forma orgánica.
La diferenciación pesará más en la valoración
Un mercado atractivo no convierte a todas las compañías que operan en él en negocios atractivos.
A medida que los biológicos y otras categorías emergentes de insumos maduran, compradores e inversores se vuelven más exigentes. Las compañías que demuestren una eficacia reproducible, tecnología o propiedad intelectual propia, una adopción recurrente por parte de los agricultores, márgenes atractivos, una distribución sólida y un crecimiento rentable y escalable deberían despertar un mayor interés estratégico.
Las compañías con productos poco diferenciados, una eficacia irregular o escasas barreras de entrada se enfrentarán a un mayor escrutinio.
En el conjunto del sector agrícola, las valoraciones con prima se asocian cada vez más a capacidades diferenciadas, tecnología, demanda recurrente y plataformas integradas, y no únicamente a la exposición a commodities. En el caso concreto de los biológicos, no bastará con participar en una categoría de alto crecimiento.
Habrá que demostrarlo.
Perspectivas
Los insumos agrícolas siguen siendo una de las áreas estratégicamente más importantes de la agricultura mundial. La necesidad de aumentar la productividad convive con los retos que plantean las resistencias, la regulación, el coste de los insumos y la volatilidad climática.
La química seguirá siendo esencial. Los biológicos continuarán ganando terreno. La nutrición especializada será cada vez más sofisticada. La tecnología y los datos mejorarán la forma en que los productos se desarrollan, se seleccionan y se aplican.
Para compradores estratégicos, inversores y empresas en manos de sus fundadores, la convergencia de estas capacidades debería abrir un periodo de oportunidades especialmente atractivo.
La próxima fase de los insumos agrícolas no vendrá definida por la química, la biología o la tecnología por separado, sino por su integración, respaldada por una distribución sólida y avalada por un ROI medible para el agricultor.
Livingstone y su práctica de Food & Agriculture
Livingstone es una firma global de M&A y debt advisory centrada en el middle market, con más de 140 profesionales en Norteamérica, Europa y Asia. La práctica de Food & Agriculture de la firma asesora a compañías, empresarios e inversores en toda la cadena de valor del agronegocio, incluidos insumos agrícolas, tecnología, semillas, biológicos, procesamiento y distribución.
Livingstone ha completado más de 80 operaciones en el sector del agronegocio, prestando servicios de asesoramiento en M&A, deuda y otras áreas de finanzas corporativas a multinacionales, inversores de Private Equity y compañías privadas y familiares.
Fuentes
¹ CropLife, «Sumitomo Biorational: Integrated Programs and the Three Companies», 25 de agosto de 2026. CropLife cita estimaciones de mercado que sitúan las ventas mundiales de biológicos agrícolas en unos 17.000 millones de dólares y los ingresos por biológicos agrícolas en Estados Unidos en más de 3.500 millones de dólares en 2025.
² CropLife, «CropLife 100 Report: Crop Protection Sales Proved Resilient in 2025», 2026. Según la encuesta CropLife 100 de 2025, el 56% de los principales distribuidores agrícolas de Estados Unidos registró un crecimiento en las ventas de productos biológicos durante la campaña de 2025.
³ CropLife, «2026 Biologicals Survey: Making More Market Moves», 2026. La encuesta identifica la confianza como la principal barrera para una adopción más amplia de los biológicos, citada por el 39% de los encuestados, y sitúa a Corteva, BASF y Bayer entre los principales proveedores de biológicos señalados por los distribuidores agrícolas estadounidenses.
⁴ Encuesta sobre biológicos de CropLife de 2026, según la cobertura sectorial de la encuesta publicada en 2026. Los informes del sector que citan la encuesta indican que el 98% de los distribuidores señaló que los biológicos se usan como complemento de los productos convencionales, frente al 2% que indicó su uso como sustitutos independientes.
